viernes, 16 de julio de 2010

MISCELÁNEA

Las banderas aún ondean en los coches. Inútil prolongar la fiesta. Las emociones colectivas sólo tienen sentido en el momento previo, en el momento justo, en el momento después. Todo lo demás es tardío, decadente, sin sentido. Hay quien quisiera vivir eternamente la final del mundial. Pero tal vez es mejor que volvamos a nuestra casas, a nuestras calles, a nuestro alrededor. Es duro comprender que todo es un bálsamo ficticio. Pero mejor eso que deambular con la bandera de un lado para otro. Ya habrá otra ocasión. Ahora se trata de fijarse en las banderas roja, amarilla y verde de las playas. Es verano.
La Iglesia no levanta cabeza. Ahora el pederasta Marc Dutroux también tenía conexiones con algunos jerarcas eclesiales belgas. Me dan ganas de vomitar. Si no fuera por su poder, o tal vez por los buenos religiosos, - que existen- habría que aislar el Vaticano, ponerlo en cuarentena, revisar todos sus documentos, sus archivos y llevar a la cárcel a una parte importante del clero.¡ El mundo es tan pequeño¡
Ahora me doy cuenta de que dos individuos han debatido sobre el estado de la nación. Curiosa contradicción. La nación tiene estado. O no tiene estado. Tal vez el estado es previo a la nación, o la nación previa al estado.
En todo caso..¿de qué nación hablamos? Creo que ni Zapatero ni Rajoy viven en barrios, en pueblos, toman el metro, una caña en el bar de enfrente. Hablan del estado de una nación con sus coches oficiales, sus escoltas, sus aduladores, sus militantes fieles, sus siervos. No he oído una sola frase que conecte con el pueblo, con la inteligencia de la vanguardia, que la hay, muy a mi pesar. Retórica vacía, previsible. Vacío y mas vacío. Ese es el estado de la nación: el vacío del lenguaje, de las ideas, de los compromisos. Vamos apañados. Aplaudanse todo lo que quieran. Es el ruedo ibérico. No veo una figura deslumbrante, alguien que me haga creer en la política.
Diferencia entre un un inglés y un español a la hora de cruzar un paso de cebra. El inglés se sitúa en el paso. Espera pacientemente hasta que alguien para. Cuando lo hace, atraviesa el paso de cebra dando las gracias y sonriendo. El español irrumpe en el paso de cebra. No mira, no dice nada. Incluso cruza con desprecio. Se supone que el paso de cebra es para él. No tiene tiempo de aguardar a nada. Si le atropellan se cagará en la puta madre que te parió. Y la justicia le dará la razón. La tiene. Pero lo que no tiene es educación, o eso que se llama urbanidad, civismo, buen rollo. Aún hay mucho que hacer en las escuelas.

1 comentario:

  1. Si, de acuerdo, pero tenemos que ser capaces de hacer crítica constructiva. Es complicado, pero precisamente por eso tenemos que esforzarnos. La realidad es muy amplia... Tenemos que infundir/infundirnos ánimo, energía, ganas de cambiar/mejorar las cosas, unos a otros, no quedarnos detenidos en un "rosario de quejas". Tenemos que poner de nuestra parte, es trabajo de todos, de la sociedad en su conjunto, pues si no "vamos apañados" commo bien dice el autor del comentario.

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